Restez informé(e)

Recevez nos meilleurs conseils parentalité chaque semaine. Gratuit, sans spam.

En vous inscrivant, vous acceptez notre politique de confidentialité.

découvrez comment une nouvelle étude écarte le frein de lèvre supérieur comme cause des difficultés d'allaitement, offrant un éclairage important pour les mamans confrontées à ces défis.
Embarazo

Lactancia complicada: un estudio exculpa el frenillo labial superior como origen de las dificultades

28 Jun 2026 · 13 min de lecture · Par Clara.Michel.67

En Bref

  • Un estudio científico publicado en JAMA Network Open el 12 de febrero de 2024 siguió a 264 díadas madre-bebé nacidas a término, saludables, en el hospital universitario de Oulu (Finlandia).
  • El 86 % de las madres informó dificultades de lactancia durante los primeros seis días, pero el seguimiento a 6 meses no encontró vínculo entre el frenillo labial superior y los problemas de lactancia.
  • El grosor, punto de inserción y movilidad del frenillo labial no aumentaron el riesgo de lactancia complicada, según los resultados.
  • El estudio observa menos dificultades de lactancia en las madres que ya habían amamantado, lo que resalta el efecto “curva de aprendizaje”.
  • El mensaje práctico: priorizar una evaluación global y un apoyo a la lactancia antes de contemplar una cirugía, en una lógica de exculpación médica del frenillo labial superior como causa de las dificultades.

El frenillo labial superior ha ganado una fama que ni siquiera algunos influencers habrían osado reclamar: en unos pocos clics, se convierte en el sospechoso número uno en cuanto la lactancia presenta dificultades. Sin embargo, el 12 de febrero de 2024, un estudio científico publicado en JAMA Network Open vuelve a situar a este “culpable ideal” en su lugar: en lactantes nacidos a término y saludables, las características del frenillo labial superior no se asocian con las dificultades de lactancia reportadas. El desafío va más allá del detalle anatómico. Afecta al aumento de las solicitudes de procedimientos de sección (frenectomías), a la tentación de explicaciones simples para situaciones agotadoras, y a la realidad del posparto donde cada mamada puede parecer una prueba deportiva sin calentamiento. En un contexto donde la “exculpación médica” de un frenillo se convierte casi en noticia, el interés principal es volver a abrir el campo de las posibles causas de lactancia complicada y centrar lo que ayuda más rápido: observación detallada, ajustes concretos y apoyo a la lactancia, especialmente durante las primeras semanas.

Frenillo labial superior y lactancia complicada: lo que dice el estudio científico y lo que no dice

El estudio se basó en 264 pares madre-hijo seguidos en el hospital universitario de Oulu, Finlandia, entre 2023 y 2024. Los bebés incluidos nacieron a término y se consideraron saludables. Los investigadores evaluaron la anatomía y movilidad del frenillo labial superior, y luego compararon estas observaciones con las experiencias de lactancia reportadas por las madres, con un seguimiento de hasta 6 meses. La cifra que llama la atención es esta: el 86 % de las madres declaró dificultades de lactancia durante los primeros seis días. Esto no valida un diagnóstico “frenillo”, más bien recuerda que al inicio, la lactancia suele ser una fase de adaptación (y no un examen de ingreso para el bebé perfecto).

El resultado principal es la ausencia de asociación encontrada entre las características del frenillo labial superior y las dificultades de lactancia. En la práctica, el grosor del frenillo, su punto de inserción y otros elementos estructurales no aumentaron el riesgo de problemas de lactancia reportados. La lógica es importante: el estudio no dice “las dificultades son imaginarias”, dice que, en este contexto preciso, el frenillo labial superior no se comporta como una causa identificable de las dificultades. Esto tiene un impacto directo en la idea de que una extracción sería la respuesta automática cuando la succión es laboriosa.

Un matiz es importante para evitar conclusiones apresuradas. El estudio se centra en lactantes nacidos a término y saludables. No explora todas las situaciones clínicas posibles, ni todas las combinaciones de factores (dolor materno, ingurgitación, reflejo de eyección fuerte, fatiga, parto difícil, etc.). Esto no resta valor al mensaje principal: culpar al frenillo labial superior como única causa se vuelve una hipótesis débil cuando los datos no la respaldan.

Por qué un resultado de “sin vínculo” es útil (aunque frustre a quienes buscan soluciones instantáneas)

Un resultado negativo a veces es más práctico de lo que parece. Evita encerrar en una vía atractiva pero poco productiva. Cuando una familia busca el origen de las dificultades, la explicación “es el frenillo” tiene la ventaja de ser visible, compartible y compatible con una intervención corta. El problema es que la lactancia no es un mueble de IKEA: incluso con una pieza sospechosa, quedan ajustes, posiciones, ritmos y reacciones biológicas que importan.

El estudio refuerza un enfoque clínico: observar la mamada, escuchar la experiencia, y hacer una evaluación completa antes de cualquier decisión. No es una postura teórica. Un dolor persistente, un bebé que se duerme al pecho, chasquidos de lengua, una ganancia de peso insuficiente o una lactancia descontrolada pueden proceder de mecanismos distintos. Cuando el frenillo labial superior está “blanqueado” en los datos, la energía se puede invertir mejor en otros aspectos, con beneficios a menudo más rápidos.

Dificultades de lactancia: causas frecuentes para revisar antes de culpar a la anatomía

Cuando la lactancia es complicada, la primera tentación es buscar una pieza faltante. Sin embargo, los problemas de lactancia más comunes suelen deberse a un conjunto de factores. La mamada es un gesto de dos: el bebé aprende, el cuerpo materno se ajusta, y el entorno puede ayudar… o complicar. Poner toda la carga en el frenillo labial superior equivale a ignorar elementos muy concretos que a veces se corrigen en 24 a 72 horas con un buen acompañamiento.

Un punto que también destaca el estudio: las dificultades de lactancia son menos frecuentes en madres que ya han amamantado. Esto no significa que “las primerizas lo hacen peor”. Ilustra una realidad: reconocer un buen agarre, distinguir una succión nutritiva de una de consuelo, anticipar una ingurgitación o detectar un bebé somnoliento se aprende. La experiencia sirve de GPS en un momento donde la fatiga confunde la interpretación de señales.

Lista práctica y realista de posibles causas (sin convertir la casa en consultorio médico)

Sin hacer de detective de encías a la luz de una linterna, algunos elementos están regularmente implicados en las dificultades de lactancia. Una lista ayuda a estructurar la evaluación, especialmente cuando la noche duró quince minutos y el café está frío desde el día anterior.

  • Posición y agarre del pecho: alineación oreja-hombro-cadera, boca bien abierta, mentón apoyado, labios evertidos.
  • Ingurgitación o edema del pezón: pecho muy tenso, areola difícil de agarrar, mamadas más dolorosas.
  • Reflejo de eyección fuerte: bebé que se ahoga, suelta el pecho, traga aire, mamadas agitadas.
  • Somnolencia del recién nacido: mamadas cortas, succión débil, dificultad para mantener la vigilia.
  • Dolor materno: grietas, vasoespasmo, hipersensibilidad, que modifican la postura y frecuencia de las tomas.
  • Ritmo y frecuencia: mamadas demasiado espaciadas al principio, o por el contrario bebé “pegado” sin transferencia eficaz de leche.

El frenillo lingual es a menudo mencionado en discusiones en línea, a veces con razón, a veces por efecto bola de nieve. El punto clave es no confundir correlación visual y causa. Un frenillo “visible” no es automáticamente un frenillo “restrictivo”, y un frenillo restrictivo no es el único candidato. Una evaluación clínica seria se interesa por la función (movilidad, succión, transferencia de leche), no solo por la forma.

Una observación simple suele dar pistas: dolor que disminuye tras corregir el agarre, ruidos de aire que desaparecen con una posición distinta, bebé que traga más regularmente cuando el pecho está menos tenso. Estos marcadores orientan hacia soluciones concretas, sin pasar directamente por una hipótesis única anatómica.

Los videos demostrativos de posicionamiento y agarre del pecho ayudan a visualizar lo difícil de describir por SMS a las 3 de la mañana. La idea no es aplicar una “postura mágica”, sino identificar dos o tres ajustes que cambian la dinámica de succión y reducen el dolor.

Frenectomía y auge alrededor de los frenillos: entre efecto de moda, ansiedad parental y prudencia clínica

El debate sobre los frenillos bucodentales ha cobrado fuerza con las redes sociales: fotos de frenillos, testimonios antes y después, y promesa implícita de una solución rápida. En este contexto, las solicitudes de frenectomía han aumentado, hasta el punto de que médicos y la Academia Nacional de Medicina han alertado sobre el riesgo de un uso demasiado sistemático de este procedimiento, presentado como una solución fácil mientras las pruebas siguen siendo insuficientes para una recomendación de rutina (Academia Nacional de Medicina, comunicado del 4 de abril de 2024). Esta advertencia apunta principalmente a poner orden: una intervención, aunque breve, debe sustentarse en una indicación sólida.

El problema no es que los padres busquen una causa. El problema es la jerarquía de respuestas: empezar por una sección de frenillo antes de asegurar las bases (agarre, dolor, transferencia de leche, seguimiento del peso) expone a desilusiones y a veces a una culpa innecesaria. El bebé no “falló” en la lactancia; el sistema a veces se saltó etapas.

Lo que cambia la “exculpación médica” del frenillo labial superior en la decisión

La publicación finlandesa aporta un elemento concreto: el frenillo labial superior, como estructura, no explica las dificultades de lactancia reportadas en esta cohorte. Esto no convierte al frenillo labial en un detalle decorativo, pero quita combustible a la idea de una causa centralizada en él. En la vida real, esto puede ayudar a desactivar una escalada: dificultad → foto ampliada → diagnóstico en comentarios → cita quirúrgica exprés.

La pediatra y neonatóloga Outi Aikio, en el comunicado asociado al artículo, insiste en la necesidad de una evaluación completa y en la importancia del apoyo a la lactancia en las primeras semanas, período en que las dificultades de lactancia son frecuentes (JAMA Network Open, 12 de febrero de 2024). El mensaje es claro: si la mamada es difícil, el acompañamiento llega antes que el bisturí.

Tabla comparativa: lo que observamos, lo que medimos y lo que hacemos primero

Para evitar el “todo anatomía”, una tabla ayuda a distinguir lo que corresponde a una percepción, un signo clínico y una acción prioritaria. Los datos numéricos sirven como referentes simples, sin sustituir el seguimiento médico.

Elemento observado Medida/referente concreto Acción prioritaria Plazo de reevaluación
Dolor en el pezón Persistente más allá de 30 a 60 segundos después de la toma Corrección del agarre + observación de una mamada completa 24 a 48 h
Bebé que se duerme rápidamente Mamadas frecuentes pero cortas (< 10 min) con pocas degluciones Estimulación, piel con piel, compresión del pecho durante la mamada 24 h
Ingurgitación Pecho muy tenso, areola difícil de agarrar Flexibilización de la areola (expresión manual breve) + puesta al pecho 12 a 24 h
Sospecha de frenillo restrictivo Evaluación funcional (movilidad, succión, transferencia), no solo visual Valoración por profesional formado + decisión colegiada si se considera cirugía Según evolución, a menudo 48 h a 7 días

Este tipo de enfoque reduce el riesgo de confundir un marcador anatómico con una causa. También protege a los padres de un recorrido “primero intervención, después explicaciones”, que suele costar tiempo, energía y a veces confianza.

Los contenidos en video realizados por profesionales de salud suelen aclarar la diferencia entre un frenillo visible, un frenillo restrictivo y una dificultad en la transferencia de leche relacionada con el agarre. También ayudan a poner las palabras adecuadas sobre lo que sucede durante una mamada.

Apoyo a la lactancia: la herramienta más rentable en energía cuando la lactancia es difícil

Cuando se instala una lactancia complicada, el apoyo a la lactancia no es un extra “confort”, es una palanca clínica y logística: estructura las observaciones, propone ajustes y organiza el seguimiento. También permite disminuir la carga mental. Una familia no tiene que volverse especialista en frenillo labial superior o frenillo lingual para que las tomas vuelvan a funcionar.

El apoyo de calidad se basa en gestos simples y repetidos. Observar una mamada en condiciones reales vale más que una serie de fotos. El agarre, la posición, el ritmo de deglución, el comportamiento del bebé al soltar el pecho y el estado del pezón después de la mamada aportan información. El seguimiento del peso y los pañales, cuando no es obsesivo, complementa el cuadro.

Ejemplos concretos de ajustes que cambian la situación (sin promesa instantánea)

Algunos ajustes tienen un efecto rápido sobre el dolor. Otros mejoran principalmente la eficacia de la transferencia de leche y la saciedad del bebé. Cuando la lactancia es difícil, estos detalles importan porque reducen la repetición de mamadas ineficaces, a menudo confundidas con “falta de leche”.

El agarre asimétrico (nariz despejada, mentón bien hundido), la alternancia de posiciones (madona, balón de rugby, posición acostada) o la compresión del pecho durante fases de succión débil son herramientas prácticas. El piel con piel suele aumentar el despertar y coordinación. La gestión del reflejo de eyección (inclinación, posición semi-recostada, pausas) reduce la agitación y el aire tragado.

¿Cuándo es necesario profundizar la evaluación?

Una evaluación más exhaustiva se justifica cuando el dolor persiste a pesar de un buen agarre, cuando la transferencia de leche sigue siendo baja o cuando preocupa la ganancia de peso. En estos casos, el examen de la cavidad bucal tiene lugar, incluyendo el análisis funcional de un frenillo lingual si los signos coinciden. La noción de “origen de las dificultades” sigue siendo multifactorial: la mamada no es una pieza única a reemplazar, es un conjunto para ajustar.

En esta lógica, la “exculpación médica” del frenillo labial superior ayuda a priorizar los esfuerzos: primero optimizar las bases, luego explorar las hipótesis anatómicas con método, y solo después discutir una intervención si surge una indicación clara.

¿Qué opinamos?

El estudio publicado en JAMA Network Open aporta una señal útil: en bebés nacidos a término y saludables, el frenillo labial superior no aparece como origen de las dificultades de lactancia. En la práctica, esto anima a dejar de “hacer zoom” en la boca desde la primera mamada difícil y a invertir en prioridad en la observación y el apoyo a la lactancia. La decisión de frenectomía debe ser rara, argumentada y precedida por una valoración funcional completa, porque la mayoría de los problemas de lactancia iniciales se resuelven con ajustes concretos y un seguimiento cercano. Los padres que buscan una respuesta rápida pueden verlo como una carga, pero suele ser la vía más eficaz para mejorar el confort y la ingesta alimentaria.

¿Puede el frenillo labial superior molestar aún la succión?

Un frenillo puede ser visible sin ser restrictivo. El estudio finlandés publicado el 12 de febrero de 2024 en JAMA Network Open no encuentra asociación entre las características del frenillo labial superior y las dificultades de lactancia reportadas en lactantes nacidos a término y saludables. En la práctica, la evaluación se realiza sobre todo en la función (agarre, degluciones, transferencia de leche) más que en el aspecto solamente.

¿Cuál es la diferencia entre frenillo labial superior y frenillo lingual?

El frenillo labial superior conecta el labio superior con la encía, mientras que el frenillo lingual conecta la lengua con el suelo de la boca. Ambos pueden mencionarse en dificultades de lactancia, pero no se diagnostican en una foto. Un análisis útil se centra en la movilidad, la succión, el dolor materno y la transferencia de leche, con observación de una mamada.

¿Cuándo consultar si la lactancia es complicada desde los primeros días?

Cuando el dolor es importante, cuando el bebé se duerme sistemáticamente en el pecho, o cuando las mamadas parecen incesantes sin signos de saciedad, se recomienda ayuda rápida. Un profesional formado en apoyo a la lactancia puede observar una mamada, corregir el agarre y organizar un seguimiento. Este tipo de acompañamiento es a menudo pertinente en la primera semana, período en que las dificultades de lactancia son frecuentes.

¿Es siempre inútil la frenectomía en caso de problemas de lactancia?

No, puede discutirse una sección en algunos casos, pero no debe ser automática. La llamada a la prudencia apunta sobre todo a evitar una respuesta sistemática a una situación multifactorial. Una decisión sólida se basa en una valoración completa, signos funcionales concordantes y un seguimiento, para evitar tratar un detalle anatómico sin tratar la mecánica global de la mamada.

Scroll al inicio
Les Nouveaux Parents
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.